Luego de ver el video de la Entrevista a Nicholas Burbules sobre modelo 1:1 , puedo apropiarme de ciertos conceptos allí expresados para formular una síntesis personal.
En esta etapa de la vida resulta necesario llevar al aula los conceptos que los adolescentes aprenden fuera de ella. Si lográramos transformar las actividades del aprendizaje en situaciones que se caractericen por la colaboración entre ellos, les estaríamos ofreciendo otro tipo de motivación. Conjuntamente con ello, tendríamos que generar situaciones de aprendizajes que puedan aplicarse a los problemas que enfrentan diariamente. Es de esperar que estos cambios generen diferentes posturas y expectativas en la comunidad que rodea a los estudiantes, deberíamos estar alerta a ello y brindar las respuestas necesarias a las preguntas que surjan. Algo que cabe destacar es la emoción que todo ésto genera en cada docente : son sensaciones que se podrían expresar como sentimientos de soledad, hasta sentimientos de vanguardia. Para elo es muy importante la relación de los docentes entre sí, podría ser mediante las redes sociales, para compartir experiencias propias, lo que les brindaría seguridad ante los problemas que se presenten con esta innovación en las clases educativas.
Bibliografía consultada:
Entrevista a Nicholas Burbules : sobre Modelo1:1
http://www.youtube.com/watch?v=VYfYmX5k6Gc&feature=player_embedded
Ciencia y Tecnología Hoy
"Estrategias para la enseñanza y el aprendizaje en entornos digitales"
domingo, 27 de noviembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
Se vienen los pibes tecnopop
Un millón de netbooks ya distribuidas en todo el país es un número que impresiona, pero sólo un número. Las aulas de miles de escuelas comienzan a verse revolucionadas por prácticas nuevas, más alegres y creativas.
Se sabe bastante de los números “pesados” del programa Conectar Igualdad pero se conoce bastante menos acerca de qué está pasando dentro de las aulas, en lo profundo del país. Se trata de un asunto estratégico en tiempos en que comienza a hablarse más de calidad educativa y menos de los ingentes recursos que viene invirtiendo el Estado en educación. En uno de los infinitos links de la web de Conectar Igualdad se accede a un informe de avance on line que muestra de qué manera evoluciona día a día la distribución de netbooks: la cifra ya alcanza 1.016.284. Se supone que cuando finalice la tercera etapa de entregas en 2012 se habrá triplicado ese número. Aparecen la provincia de Buenos Aires con casi 288 mil máquinas distribuidas, Corrientes con 21.660, Río Negro con 13.820. A esta altura, la Argentina es el país del mundo que más netbooks distribuyó en el nivel secundario en un programa semejante. Pero de nuevo, apenas si comienza a saberse qué sucede con los chicos, los docentes y las familias de los pibes en geografías muy diversas, aulas que aparecen un tanto revolucionadas ante tanto paradigma nuevo y tantas prácticas de uso recién desembarcadas.
Miradas al Sur se planteó hacer una primera exploración de esos mundos nuevos mediante las crónicas de provincias que se publican en este informe. Patricia Pomiés, una joven especialista (entre otras cosas) en la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación y que se desempeña como directora del portal http://www.educ.ar/ del Ministerio de Educación, es alguien más que recomendable para intentar comprender lo que sucede. Y lo que parece que está sucediendo en miles de escuelas del país es una suerte de inmensa asamblea a la vez entusiasta, dinámica y creativa, ardua de ser traducida por ahora en una escala compacta de racionalizaciones duras. Lo que sí abundan son las pistas. Dice Pomiés, de movida, que si existía algún temor a que los docentes se mostraran reticentes por la entrada a lo pavo de las netbooks eso no sucedió y que por el contrario los profes se muestran “felices” de encontrar una oportunidad para entusiasmar a los chicos, para hacer de la escuela un espacio más atractivo, para retenerlos en las aulas (incluyendo adolescentes embarazadas), para acortar distancias.
–Hay docentes –dice Pomiés– que toman a las netbooks como “un instrumento más” de enseñanza y hay otros que plantean que a partir de las netbooks cambian radicalmente los modos de organizar una clase o hacer funcionar el aula, de un modo más horizontal, más participativo, con discursos nuevos. Esa fue la primera sorpresa porque habíamos pensado que quizá tuviéramos que persuadir a los docentes y resultó que son ellos los que proponen estrategias nuevas.
Algunos profes, dice Pomiés, quizá se limiten a bajar ciertas infografías, imágenes o textos. Otros se bajan una clase entera desde el portal de Educ.ar. Otros encaran funcionamientos colectivos novedosos.
A las máquinas. Lo que ocurre con los chicos, los docentes, las clases y las netbooks es una sumatoria gigantesca de nuevas prácticas y vivencias difíciles de sintetizar. “Ocurre de todo y es disímil”, dice Patricia. Lo que sigue son apenas flashazos. Primer ejemplo, docentes de Educación Física. Más de uno pudo pensar que serían los últimos en apelar a las netbooks. Pues no, hay ahí un efecto Bielsa: los profes dicen que las netbooks les permiten comunicarse mejor con los chicos, que gracias a ellas y los videos analizan el desempeño táctico de equipos de distintas disciplinas deportivas, que se analizan por You Tube determinados movimientos del cuerpo, que entrenan incluso en términos de educación alimentaria.
En lengua, hay profes entusiasmadísimos en exprimir todas las herramientas que provee la ofimática, aulas enteras que se ponen a componer textos literarios según el viejo juego del “cadáver exquisito” (ese en que se escribe colectivamente según los fragmentos de palabras que se echan al fuego), que se funciona en conjunto y no mediante la hojita individual, que se aprende a pronunciar mejor el inglés o el francés (o a aprender mejor en general) mediante tramos de películas o el uso despiadado y divertido de los programas que contienen diccionarios bilingües sonoros (en las mismas aulas donde antes no había ni un grabador).
Aunque la sugerencia del programa es que los chicos vayan a la escuela con sus máquinas (y que se acuerden de cargarles las baterías en casa), hay profes que intentan ordenar la cosa con la consigna de exprimir las netbooks sólo dos días a la semana. Hay quienes acaso suspiren al entrar al aula cuando ven 30 computadoras abiertas. Hay también, desde las compus que tienen los docentes, la posibilidad de saber qué pasa en la netbook de cada chico y detectar quién anda chateando o perdido en el ciberespacio. Y al respecto ya hay un simpático debate acerca de qué hacer al respecto: ¿orden cerrado o libertad para que los pibes usen la compu más o menos a su aire?
Se supone que no hay que temer al fantasma de algún desorden virtual: las pistas indican que los recreos son más calmos porque los pibes se sientan con sus netbooks, se sientan en red. Tanto funcionan en red que muchos de los objetivos centrales del programa Conectar Igualdad (revalorizar la escuela, más inclusión, mejor presencia en el aula, pero también integración y modos de trabajo más colaborativos, desarrollos de nuevos contenidos más atractivos) a menudo surgen espontáneamente en el aula desde la solidaridad de docentes y alumnos que ayudan a los demás a usar las netbooks hasta propuestas didácticas muy diversas de una enorme calidad, que son subidas a la propia red de Educ.ar en un mecanismo de retroalimentación. Si los pibes de Concordia tienen que dejar el aula para ir a recolectar arándanos, como para darle una mano a la familia, ahora no tienen que dejar la escuela, se la llevan puesta en la netbook. Si las familias pobres de ciertos ámbitos rurales jamás tuvieron una foto, ahora arman álbumes y memorias integradoras.
Movilización de masas. Para que todas estas experiencias puedan desplegarse de Tilcara a Río Grande se necesita de esfuerzos extraordinarios. Por un lado, los revelan los esfuerzos del programa en términos de capacitación: 120 mil docentes formados en cursos virtuales más los encuentros presenciales de a centenares que, una vez de regreso a las respectivas geografías, replican en otros centenares esa misma capacitación. Pero además se necesita de una articulación institucional extensa y compleja en la que intervienen el Ministerio de Educación, la Anses (que se dedica a los desafíos logísticos derivados de la pasmosa cantidad de netbooks a distribuir), las universidades que inspeccionan en las escuelas desde la instalación eléctrica a la puesta a punto de servidores y wi-fi, el Ministerio de Planeamiento, las provincias a través de sus referentes en la materia, la Jefatura de Gabinete, la gente de la señal Encuentro, que también provee contenidos.
Nada termina acá porque esto recién empieza y empieza sin recetas a la vista. Aún cuando las autoridades de Educ.ar están en permanente contacto con los uruguayos del programa Ceibal (de hecho aportan contenidos para el paisito) o con los portugueses que también fueron pioneros en programas similares. Pero ninguna de esas experiencias arroja resultados “a copiar”, todo es nuevo. Lo que sí está encarando Educ.ar es una investigación a largo plazo sobre los resultados del programa, entendiendo que no se trata de que el uso del fetiche netbook impacte mecánicamente en el concepto “calidad educativa” entendido como un segundo fetiche. “El actor principal de este proyecto no son las máquinas sino los docentes y los estudiantes”, resume Pomiés.
• VIRTUAL, REAL, VIRTUAL. Del ciberespacio a tierra adentro
Las páginas digitales de Educ.ar (que recibe dos millones de visitas mensuales) y del programa Conectar Igualdad constituyen un mapa inmenso de recursos para docentes, alumnos y para las familias de esos alumnos. Es como un movimiento de mareas que además confluye, articula y se nutre de la producción hecha desde el terreno real por parte de profesores, directivos y de los propios pibes. O de las provincias mismas. Ejemplos: en su sed por hacer más Tucumán solicitó cinco nuevas aulas virtuales, La Pampa generó contenidos propios adaptados a su currícula y su realidad regional, Entre Ríos va por un camino parecido. Existen también los Festivales Conectar que ayudan a “difundir experiencias, ideas, recursos técnicos y herramientas expuestas por los talleristas que participan” en ellos. El último se desarrolló a fines de julio en Paso de los Libres. Participaron 400 personas que pudieron presenciar el Taller de Animación Digital de Carlos Trilnick, mientras que el viejo cine local se abrió para otro taller de video juegos. Incluso en un salón de la iglesia de Paso de los Libres sirvió para que funcionara un tercer Taller Interactivo Sonoro, mientras que el salón municipal de actos alojó el Taller de Medios Interactivos de Martin Groisman.
Fuente: sur.elargentino.com
Se sabe bastante de los números “pesados” del programa Conectar Igualdad pero se conoce bastante menos acerca de qué está pasando dentro de las aulas, en lo profundo del país. Se trata de un asunto estratégico en tiempos en que comienza a hablarse más de calidad educativa y menos de los ingentes recursos que viene invirtiendo el Estado en educación. En uno de los infinitos links de la web de Conectar Igualdad se accede a un informe de avance on line que muestra de qué manera evoluciona día a día la distribución de netbooks: la cifra ya alcanza 1.016.284. Se supone que cuando finalice la tercera etapa de entregas en 2012 se habrá triplicado ese número. Aparecen la provincia de Buenos Aires con casi 288 mil máquinas distribuidas, Corrientes con 21.660, Río Negro con 13.820. A esta altura, la Argentina es el país del mundo que más netbooks distribuyó en el nivel secundario en un programa semejante. Pero de nuevo, apenas si comienza a saberse qué sucede con los chicos, los docentes y las familias de los pibes en geografías muy diversas, aulas que aparecen un tanto revolucionadas ante tanto paradigma nuevo y tantas prácticas de uso recién desembarcadas.
Miradas al Sur se planteó hacer una primera exploración de esos mundos nuevos mediante las crónicas de provincias que se publican en este informe. Patricia Pomiés, una joven especialista (entre otras cosas) en la aplicación de las nuevas tecnologías en la educación y que se desempeña como directora del portal http://www.educ.ar/ del Ministerio de Educación, es alguien más que recomendable para intentar comprender lo que sucede. Y lo que parece que está sucediendo en miles de escuelas del país es una suerte de inmensa asamblea a la vez entusiasta, dinámica y creativa, ardua de ser traducida por ahora en una escala compacta de racionalizaciones duras. Lo que sí abundan son las pistas. Dice Pomiés, de movida, que si existía algún temor a que los docentes se mostraran reticentes por la entrada a lo pavo de las netbooks eso no sucedió y que por el contrario los profes se muestran “felices” de encontrar una oportunidad para entusiasmar a los chicos, para hacer de la escuela un espacio más atractivo, para retenerlos en las aulas (incluyendo adolescentes embarazadas), para acortar distancias.
–Hay docentes –dice Pomiés– que toman a las netbooks como “un instrumento más” de enseñanza y hay otros que plantean que a partir de las netbooks cambian radicalmente los modos de organizar una clase o hacer funcionar el aula, de un modo más horizontal, más participativo, con discursos nuevos. Esa fue la primera sorpresa porque habíamos pensado que quizá tuviéramos que persuadir a los docentes y resultó que son ellos los que proponen estrategias nuevas.
Algunos profes, dice Pomiés, quizá se limiten a bajar ciertas infografías, imágenes o textos. Otros se bajan una clase entera desde el portal de Educ.ar. Otros encaran funcionamientos colectivos novedosos.
A las máquinas. Lo que ocurre con los chicos, los docentes, las clases y las netbooks es una sumatoria gigantesca de nuevas prácticas y vivencias difíciles de sintetizar. “Ocurre de todo y es disímil”, dice Patricia. Lo que sigue son apenas flashazos. Primer ejemplo, docentes de Educación Física. Más de uno pudo pensar que serían los últimos en apelar a las netbooks. Pues no, hay ahí un efecto Bielsa: los profes dicen que las netbooks les permiten comunicarse mejor con los chicos, que gracias a ellas y los videos analizan el desempeño táctico de equipos de distintas disciplinas deportivas, que se analizan por You Tube determinados movimientos del cuerpo, que entrenan incluso en términos de educación alimentaria.
En lengua, hay profes entusiasmadísimos en exprimir todas las herramientas que provee la ofimática, aulas enteras que se ponen a componer textos literarios según el viejo juego del “cadáver exquisito” (ese en que se escribe colectivamente según los fragmentos de palabras que se echan al fuego), que se funciona en conjunto y no mediante la hojita individual, que se aprende a pronunciar mejor el inglés o el francés (o a aprender mejor en general) mediante tramos de películas o el uso despiadado y divertido de los programas que contienen diccionarios bilingües sonoros (en las mismas aulas donde antes no había ni un grabador).
Aunque la sugerencia del programa es que los chicos vayan a la escuela con sus máquinas (y que se acuerden de cargarles las baterías en casa), hay profes que intentan ordenar la cosa con la consigna de exprimir las netbooks sólo dos días a la semana. Hay quienes acaso suspiren al entrar al aula cuando ven 30 computadoras abiertas. Hay también, desde las compus que tienen los docentes, la posibilidad de saber qué pasa en la netbook de cada chico y detectar quién anda chateando o perdido en el ciberespacio. Y al respecto ya hay un simpático debate acerca de qué hacer al respecto: ¿orden cerrado o libertad para que los pibes usen la compu más o menos a su aire?
Se supone que no hay que temer al fantasma de algún desorden virtual: las pistas indican que los recreos son más calmos porque los pibes se sientan con sus netbooks, se sientan en red. Tanto funcionan en red que muchos de los objetivos centrales del programa Conectar Igualdad (revalorizar la escuela, más inclusión, mejor presencia en el aula, pero también integración y modos de trabajo más colaborativos, desarrollos de nuevos contenidos más atractivos) a menudo surgen espontáneamente en el aula desde la solidaridad de docentes y alumnos que ayudan a los demás a usar las netbooks hasta propuestas didácticas muy diversas de una enorme calidad, que son subidas a la propia red de Educ.ar en un mecanismo de retroalimentación. Si los pibes de Concordia tienen que dejar el aula para ir a recolectar arándanos, como para darle una mano a la familia, ahora no tienen que dejar la escuela, se la llevan puesta en la netbook. Si las familias pobres de ciertos ámbitos rurales jamás tuvieron una foto, ahora arman álbumes y memorias integradoras.
Movilización de masas. Para que todas estas experiencias puedan desplegarse de Tilcara a Río Grande se necesita de esfuerzos extraordinarios. Por un lado, los revelan los esfuerzos del programa en términos de capacitación: 120 mil docentes formados en cursos virtuales más los encuentros presenciales de a centenares que, una vez de regreso a las respectivas geografías, replican en otros centenares esa misma capacitación. Pero además se necesita de una articulación institucional extensa y compleja en la que intervienen el Ministerio de Educación, la Anses (que se dedica a los desafíos logísticos derivados de la pasmosa cantidad de netbooks a distribuir), las universidades que inspeccionan en las escuelas desde la instalación eléctrica a la puesta a punto de servidores y wi-fi, el Ministerio de Planeamiento, las provincias a través de sus referentes en la materia, la Jefatura de Gabinete, la gente de la señal Encuentro, que también provee contenidos.
Nada termina acá porque esto recién empieza y empieza sin recetas a la vista. Aún cuando las autoridades de Educ.ar están en permanente contacto con los uruguayos del programa Ceibal (de hecho aportan contenidos para el paisito) o con los portugueses que también fueron pioneros en programas similares. Pero ninguna de esas experiencias arroja resultados “a copiar”, todo es nuevo. Lo que sí está encarando Educ.ar es una investigación a largo plazo sobre los resultados del programa, entendiendo que no se trata de que el uso del fetiche netbook impacte mecánicamente en el concepto “calidad educativa” entendido como un segundo fetiche. “El actor principal de este proyecto no son las máquinas sino los docentes y los estudiantes”, resume Pomiés.
• VIRTUAL, REAL, VIRTUAL. Del ciberespacio a tierra adentro
Las páginas digitales de Educ.ar (que recibe dos millones de visitas mensuales) y del programa Conectar Igualdad constituyen un mapa inmenso de recursos para docentes, alumnos y para las familias de esos alumnos. Es como un movimiento de mareas que además confluye, articula y se nutre de la producción hecha desde el terreno real por parte de profesores, directivos y de los propios pibes. O de las provincias mismas. Ejemplos: en su sed por hacer más Tucumán solicitó cinco nuevas aulas virtuales, La Pampa generó contenidos propios adaptados a su currícula y su realidad regional, Entre Ríos va por un camino parecido. Existen también los Festivales Conectar que ayudan a “difundir experiencias, ideas, recursos técnicos y herramientas expuestas por los talleristas que participan” en ellos. El último se desarrolló a fines de julio en Paso de los Libres. Participaron 400 personas que pudieron presenciar el Taller de Animación Digital de Carlos Trilnick, mientras que el viejo cine local se abrió para otro taller de video juegos. Incluso en un salón de la iglesia de Paso de los Libres sirvió para que funcionara un tercer Taller Interactivo Sonoro, mientras que el salón municipal de actos alojó el Taller de Medios Interactivos de Martin Groisman.
Fuente: sur.elargentino.com
Un millón de netbooks para estudiantes, y contando
La netbook un millón fue para Cristian Maldonado, estudiante del colegio 506 para no videntes de la provincia de Buenos Aires. La máquina está especialmente preparada, con un software de lectura de pantalla e información que se transmite en forma auditiva. Cristian recibió la computadora de manos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y leyó un poema que conmovió a cientos de personas que se habían reunido para presenciar el acto. Contó su emoción por obtener ese equipo, que significa para él un instrumento de comunicación, de conocimiento y de ampliación de fronteras. La entrega ocurrió durante una visita de la jefa de Estado a Tecnópolis, y tuvo la particularidad de recaer en un alumno de una escuela especial y de ser la número un millón, pero en esencia las sensaciones relatadas por Maldonado fueron las mismas que las de otros miles de estudiantes secundarios de escuelas públicas, alcanzados por el plan Conectar Igualdad de reparto de netbooks, una para cada uno.
La participación de CFK en Tecnópolis tuvo de todo, como la propia muestra de ciencia y tecnología. Anunció que la exposición reabrirá sus puertas entre el 2 de septiembre –Día de la Industria– y el 27 de noviembre; mantuvo una teleconferencia con el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien primero la felicitó por su “extraordinario triunfo” en las primarias del último domingo y luego entre ambos lanzaron la licitación para construir la central hidroeléctrica de Aña Cuá; también se conectó con el ministro Julio De Vido y los gobernadores Jorge Capitanich, Gerardo Zamora y Gildo Insfrán para la inauguración de la obra de interconexión eléctrica entre el NEA y el NOA, y finalmente firmó el decreto de promulgación de la ley de software (ver aparte).
“Si tuviera que definir este proyecto de país diría Patria, igualdad y libertad para todos los argentinos”, remató la Presidenta, en un discurso que incluyó el homenaje al general San Martín en el día de su fallecimiento. “El, como tantos otros patriotas, estaría muy orgulloso de ver cómo está el país por el que luchó”, sostuvo. “A ellos les tocó llevar las armas, a nosotros las ideas, la convicción de que podíamos hacer un país diferente, con inclusión, para lograr otro gran objetivo que es la igualdad”, completó.
Pero los momentos más festivos ocurrieron cuando Fernández de Kirchner entregó las diez netbooks finales hasta llegar al millón, con un contador gigante detrás del escenario. Pasaron alumnos de San Juan, Entre Ríos, Mendoza, Neuquén, Córdoba, Catamarca, Santa Cruz, Tucumán y Misiones, y la última fue para Maldonado, de una escuela especial de Lanús. “Cuando lanzamos el programa nos parecía que nunca iba a llegar este día, pero llegó, y en noviembre estaremos completando 1.800.000 netbooks entregadas”, reveló la Presidenta. El Plan Conectar Igualdad fue anunciado en abril de 2010, como extensión de un programa previo del Ministerio de Educación destinado sólo a escuelas técnicas. El actual se propone llegar a 2,9 millones de estudiantes secundarios y a 200.000 profesores con una computadora portátil para cada uno. Las máquinas disponen de un software especial con contenidos educativos y ofrecen prestaciones informáticas de última generación, como las netbooks que se ofrecen en el mercado.
Los beneficiarios son sólo estudiantes de escuelas del Estado. El Gobierno argumenta que de ese modo se revaloriza la escuela pública y se tiende a cerrar la brecha digital interna y externa: entre un alumno de clase media de la Ciudad de Buenos Aires y otro de un pueblo rural del interior del país, y entre un estudiante argentino y otro de Francia o Nueva Zelanda. “Me siento un poco la Sarmiento del Bicentenario”, había dicho la Presidenta cuando lanzó el plan en 2010, explicando la comparación en la búsqueda de igualar oportunidades a través de la enseñanza, con el Estado como principal promotor.
Antes que el gobierno nacional, la provincia de San Luis había avanzado con su propio programa de entrega de netbooks, y después se sumó la Ciudad de Buenos Aires, en ambos casos para alumnos de primaria. A nivel internacional, el precedente más relevante fue el Plan Ceibal de Uruguay. Desde esa base, el Plan Conectar Igualdad tiene particularidades que lo distinguen. La primera es la masividad. Mientras el Ceibal llegó a cerca de 500.000 estudiantes, el Conectar lleva un millón y el objetivo es alcanzar los 2,9 millones a fines de 2012. La Presidenta destacó que es el programa de distribución más grande del mundo, superando al de Portugal, con 700 mil beneficiarios.
Otro punto alto es la calidad de los equipos y su software, al punto de que el gobierno uruguayo acaba de pedir colaboración al argentino para mejorar su plan con esos contenidos. Por ejemplo, las computadoras tienen simuladores de física y química, programas de matemática, programas de diseño de mapas y gestión de proyectos. Diccionarios de español, de inglés-español, de sinónimos y antónimos. Un soft de ajedrez. Libros cargados con autores universales, latinoamericanos y argentinos, entre muchos otros elementos. Los alumnos llevan las computadoras a sus casas y las conservan definitivamente al terminar la secundaria. CFK hizo hincapié también en que el programa ayuda a la promoción de la industria nacional, ya que de ahora en más la totalidad de las computadoras serán ensambladas o tendrán componentes locales.
Por David Cufré
Fuente: pagina12.com.ar
Por David Cufré
Fuente: pagina12.com.ar
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